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Corman artesanos

Entrevistas

2018-03-01

La empresa, Le Farinier, en la encrucijada de Francia y Líbano

Como proveedor de productos y equipos de panadería, Richard Chamaa insiste particularmente en la calidad de las materias primas: \"La calidad de cualquier cocina reside en sus materias primas. Ya sea las especias para un plato o la harina o la mantequilla para un postre, lo que más importa es la calidad de los ingredientes. Su empresa, Le Farinier, tiene su sede en Líbano y abastece a no menos de 500 clientes.

La calidad de los productos europeos

La actividad principal de la empresa, como su nombre indica, son las harinas. Pero Le Farinier también vende una gama de materias primas para satisfacer las necesidades de sus clientes panaderos y pasteleros. Para garantizarles la misma calidad durante todo el año, Richard Chamaa importa principalmente productos europeos, especialmente de Francia.

Nos explica: "Tenemos varias marcas francesas entre nuestros proveedores, como los Grands Moulins de París. Además de esto, también ofrecemos productos suizos y belgas como la mantequilla Corman."

La mantequilla, una punto clave para distinguirse

La mantequilla es una institución en la pastelería libanesa, ya sea mantequilla para hojaldre o en placa para pasteles, cakes y petits fours. Pero son principalmente los panaderos y los pasteleros quienes cocinan con mantequilla. Las marcas mayoristas, que buscan vender a los precios más bajos, tienden tendencia a recurrir a la margarina.

Es por eso que la mantequilla es tan fundamental para sobresalir: trabajar con buenos productos como la mantequilla de calidad permite distinguirnos de esta gran distribución, poniendo en valor el argumento de la excelencia y del hecho en casa.

El carácter francés en el corazón de las panaderías y pastelerías libanesas

Sin embargo, las panaderías tradicionales libanesas son escasas. Hoy en día en el país, principalmente en las grandes panaderías, es donde encontramos un suministro de productos bastante similares pero también variados: pan árabe, toda la gama de panes franceses, baguettes, pasteles y bollería, pero también quesos y embutidos.

Es porque el Líbano adora las especialidades francesas: "Muchos cocineros franceses trabajan en el Líbano y la influencia de la cocina francesa es muy marcada en los postres y la pastelería", dice Richard Chamaa.

Esta huella de lo francés es fácil de rastrear históricamente. Se remonta al final de la Primera Guerra Mundial, cuando Líbano se libera del Imperio Otomano. Bajo mandato francés hasta 1943, fecha de su independencia, el país hasta entonces acostumbrado al baklava, ve la introducción de nuevos productos, como flanes y cruasanes, que aún hoy en día obsequian a las papilas gustativas locales.

La pastelería es uno de los oficios tradicionales en el Líbano. Muy ligados a su cultura, a los libaneses les gusta celebrar las fiestas, que se viven como un tiempo para compartir con familiares y amigos. Los artesanos locales aprovechan estos momentos de convivencia para ofrecer productos festivos o creaciones que combinan lo mejor de las influencias francesa y libanesa.